
Una carta para tu bebé, para que la lea cuando crezca
Escrita a mano · Sellada con lacre · Enviada con un enlace
En las primeras semanas parece imposible olvidar nada, pero la hora exacta, quién esperaba afuera y lo que sentiste al cargarlo se van borrando rápido. Una buena carta para un recién nacido guarda esos detalles pequeños y le habla a la persona que será, no al bebé que duerme en tus brazos.
Gratis · Sin registrarte · Se envía con un enlace
Ideas para empezar
“Hoy tienes tres días, todavía no sé de quién son tus orejas, pero ya sé cómo huele tu cabeza y no quiero olvidarlo.”
“Naciste un martes a las cuatro de la madrugada, con lluvia, y tu papá se dejó la maleta en la casa. Te lo cuento porque seguro él no lo va a contar.”
“Si estás leyendo esto, ya eres grande. Quiero que sepas cómo era nuestra vida el día en que llegaste.”
Qué escribir
1. Cuenta el día del nacimiento con datos concretos: la hora, el lugar, quién estaba, qué dijo la primera persona que te vio con él o ella en brazos.
2. Cuéntale cómo eran ustedes antes de que llegara: dónde vivían, qué canción sonaba en casa, qué miedos tenían. Eso es lo que más cuesta reconstruir después.
3. Escribe deseos, no exigencias. Evita frases como "serás doctor" o "harás sentir orgullosos a todos"; mejor dile qué esperas para su vida: que tenga amigos, que se sienta querido, que sea curioso.
Preguntas frecuentes
Q. ¿Qué le escribo a mi bebé si todavía no sé cómo es?
Escribe justo eso: lo que no sabes. Cuenta cómo fue el embarazo, cómo fue el parto, qué pensaste al verlo por primera vez, qué esperas de él o ella y qué le prometes. Su personalidad la irá descubriendo él mismo; tu carta guarda lo que solo tú viviste.
Q. ¿Cómo hago para que no se abra hasta que mi hijo sea grande?
La fecha de apertura puede ser cualquier día entre mañana y dentro de un año. Si quieres que se abra más adelante, sella la carta, guarda el enlace en un lugar donde lo vayas a encontrar y envíalo cuando llegue el día. Si quieres, también puedes ponerle una contraseña.